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sábado, 15 de junio de 2013

Bicentenario Verdi y Wagner

Para conmemorar los 200 años del nacimiento de Verdi y Wagner, los alumnos de 3º de ESO del IES Cardenal López de Mendoza de Burgos han realizado diversos trabajos sobre algunas de las obras más relevantes de estos dos genios.


Aquí os dejamos un listado de los trabajos ordenados por obras y autores:

VERDI:


WAGNER:

miércoles, 12 de junio de 2013

Wagner: El holandés errante

Estela Martínez, alumna de 3º A, es la autora de este trabajo:

Richard Wagner

Wilhelm Richard Wagner nació el 22 de mayo de 1813 en Leipzig, Reino de Sajonia, Confederación del Rinfue. Fue compositor, director de orquesta, poeta y teórico musical alemán. Su figura ha pasado a la posteridad principalmente por sus óperas (también calificadas como "dramas musicales") en las que, a diferencia de otros grandes compositores, asume también la escenografía y el libreto.

Las obras de Wagner, particularmente las de su última etapa, destacan por su textura contrapuntística, riqueza cromática, armonía y orquestación, y un elaborado uso del leitmotiv. Wagner fue pionero en varios avances del lenguaje musical, tales como un extremo cromatismo (asociado con el color orquestal) o el cambio rápido de los centros tonales, lo que influyó en el desarrollo de la música docta europea.

Transformó el pensamiento musical a través de la idea de Gesamtkunstwerk ("obra de arte total"), la síntesis de todas las artes poéticas, visuales, musicales y escénicas queda plasmada en su monumental ópera dividida en cuatro partes El anillo del Nibelungo. Wagner construyó su propio teatro de ópera para escenificar estas obras del modo en que él las imaginaba.

Wagner muere en Venecia el 13 de febrero de 1883, a causa de una crisis cardiaca.



Personajes

Holandés. Capitán del barco que surca los mares por toda la eternidad como castigo por haberse enfrentado al diablo, provocándolo al intentar vencer el paso de un peligroso cabo. Cada siete años amarra y desembarca para buscar una mujer que le redima del pecado. Es un papel para bajo con buena zona aguda. Más que resistencia, pide carácter, amplitud, dimensión

Martha Fuchs como Senta (1936)
Daland. Capitán de barco noruego; hombre de traza exasperantemente burguesa y mercantilista. Otro bajo, pero de bastante menor relevancia canora y dramática

Senta. Hija del marino Daland. Prometida de Erik. Redentora del Holandés. Es un papel para soprano dramática que se mueva muy bien en lo alto de la tesitura

Erik. Un cazador. Perdidamente enamorado de Senta. Hecho un lío por la relación que se establece entre su novia y el extranjero Holandés. Un tenor al que se le exige depurada línea “a la italiana

Timonel. Tenor lírico. Se le suele asignar un valor menor, pero en el contexto de la obra es el que nos informa de los aspectos de la vida marinera, algo relevante para comprender las relaciones establecidas entre los personajes principales

Coro.  Marineros noruegos y tripulación del barco del Holandés. Hilanderas.



La trama

   Acto primero. Tras una tempestad que les ha apartado del puerto, Daland y su tripulación regresan a sus casas. El capitán sitúa al timonel en la guardia del barco, y éste, tras referirse a los distintos aspectos de la vida marinera, es vencido por el sueño, con lo que no ve aproximarse al inmenso barco de velas rojas del Holandés. Éste desembarca, nos explica quién es y por qué está ahí con sus marineros-muertos-vivientes: condenado a vagar por los mares, cada siete años dispone de un día para encontrar a una mujer que lo ame con absoluta fidelidad, y, así, lo redima. Después se encuentra con Daland, con quien “negocia” conocer a su hija Senta. Le ofrece riquezas y tesoros a cambio; a Daland le entusiasma la idea.


  
 Segundo acto. Senta, su criada Mary y las hilanderas en la casa de Daland. La joven doncella, en la famosa Balada, explica a todas sus compasivos deseos de redimir al Holandés (que tiene ante sí, en un retrato) amándolo. Erik, el novio de toda la vida de Senta, un tanto inseguro, pide a ésta que le confirme su amor. Llegan Daland y el Holandés, y éste queda fascinado por la muchacha, que también está por la labor: lo salvará con su amor fiel.



   Tercer acto. Coro de marineros noruegos. Celebran su llegada a puerto. Invitan a sus colegas del barco del Holandés, pero los espectros no contestan. En la casa de Daland, Senta y Erik hablan y éste le exige fidelidad. Se produce un malentendido, el Holandés entiende que Senta no le ha sido fiel y decide hacer mutis. Pero Senta, para demostrarle su fidelidad se lanza al mar. El barco se hunde, y aparecen, elevándose sobre él, los espíritus, abrazados, de Senta y el Holandés.



Historia

   Tras los primeros “ensayos” operísticos de Wagner, El holandés errante se erige como el primer gran logro dramático de su autor. La obra nace impulsada por el mito del judío errante, una leyenda que Wagner conoció a través de diversas lecturas, pero sobre todo a raíz de tomar contacto con una obra de Heine, las “Memorias del señor Schnabelewopski”, que desarrolla la redención por el amor del personaje. Por otro lado, la salida de Wagner y su esposa Minna, aportó a éste una serie de imágenes visuales que después determinarían el desarrollo del Holandés. En ese azaroso viaje en un barco en pésimas condiciones y cargado hasta arriba de cereales, hubo varias tormentas que obligaron al capitán a atracar en un puerto noruego: aquel paisaje, aquel mar, aquellas tormentas definieron el espacio físico de El Holandés Errante, que Wagner comenzó y concluyó ya en París, tas salvar no pocas necesidades materiales.



  El estreno absoluto se produjo en Dresde en 1843. Pero Wagner tuvo que hacer algunas reformas importantes para que le aceptaran la ópera. Él la había concebido en tres actos que habrían de representarse sin interrupciones, pero los tuvo que separar. Por otro lado, tuvo que reescribir la Balada de Senta, bajándola de tonalidad, pues la soprano que se ocupó del papel de Senta no podía cantarla a tono. Sin embargo, tras el estreno y en años sucesivos Wagner volvió a “tocar” la obra, lo que explica el hecho de que haya tantas versiones de la misma. Sea como fuere, lo más relevante de esta ópera es la maravillosa relación entre forma y fondo, la sinceridad de sus personajes y la salvaje inspiración de la música que la anima. Podrá haber más tarde un Wagner mejor, pero, seguramente,  será raro encontrar un Wagner tan directo y veraz.



Instrumentación

El holandés errante tiene una partitura para los siguientes instrumentos:

  • Dos flautas, picola, dos oboes, dos clarinetes en si bemol y Do, dos fagotes, cuatro trompas, dos trompetas, tres trombones, una tuba.

  • Tímpano, gong, helio fono.

  • Primer y segundo violín, violas, violonchelos, y contrabajos, un arpa.

  • En escena, tres piccolos, y  un gong.

La ópera presenta a dos personajes «poderosos», tanto a nivel psicólogo como interpretativo: el holandés, un papel para un barítono, tesitura nada frecuente en la época del estreno, y Senta, claro símbolo del tema de la redención, que siempre obsesionó a Wagner.



Acto I

Narra el encuentro de unos marineros con un misterioso buque, con las velas de color de sangre. En su viaje de regreso a casa, el capitán Daland es llevado por un tiempo tormentoso a buscar un puerto en el que refugiarse. El holandés errante está perseguido por una maldición, debido a que en una ocasión invocó a Satanás, y condenado a navegar sin reposo, al que cada siete años se le concede la posibilidad de bajar a tierra en busca de un amor puro que lo salve, con la muerte.


Richard Wagner - Der Fliegende Holländer - act 1



Acto II

Un grupo de chicas locales están cantando e hilando en la casa de Daland.  Senta, la hija de Daland, soñadoramente mira a una impresionante imagen del legendario holandés que cuelga del muro; desea salvarlo. Contra la voluntad de su haya, ella canta a sus amigas la historia del Holandés. Ella jura salvarlo a través de su fidelidad. El cazador Erik, anterior novio de Senta, llega y la oye; las chicas se marchan, y el cazador, que ama a la doncella, la advierte, hablándola de su sueño, en el que Daland regresa con un misterioso extranjero, que se la lleva al mar. Ella le escucha complacida, y Erik se marcha desesperado.

Daland, el capitán de la nave noruega, se lleva a casa al holandés; él y Senta se quedan mirando en silencio. Senta apenas nota a su padre, incluso cuando él presenta al invitado como su prometido. En el posterior dúo, que cierra el acto, Senta jura ser leal hasta la muerte.


Richard Wagner - Der Fliegende Holländer - act 2


Acto III


Posteriormente, esa misma tarde, las muchachas locales llevan comida y bebida a los hombres de Daland. Invitan a la tripulación del extraño barco que se unan a su alegría, pero es en vano. Las chicas se retiran maravilladas; formas fantasmales aparecen trabajando sobre la cubierta del buque El Holandés errante, y los hombres de Daland se retiran atemorizados.


Senta llega, seguida por Erik, quien la reprocha haberle abandonado, pues ella anteriormente lo amó y juró constancia. Cuando el extranjero, que había estado escuchando, oye estas palabras, queda sobrecogido por la desesperación, pues cree que ahora estará perdido para siempre. Llama a sus hombres, le cuenta a Senta la maldición, y para consternación de Daland y su tripulación declara que él es el "Holandés errante".

Al hacerse el Holandés a la mar, Senta se lanza al mar, diciendo que le será leal hasta la muerte. Esta es su salvación. El barco espectral desaparece, y se ve a Senta y el Holandés ascendiendo al cielo



Richard Wagner - Der Fliegende Holländer - act 3




Música

La música fue compuesta con gran rapidez: en sólo seis meses, durante la primavera de 1842.

En esta obra aparece por primera vez el leitmotiv: temas musicales asociados a personajes específicos o elementos dentro de la trama. La música, vital e impetuosa, hace una clara distinción de los tres espacios de la acción: el espectral del holandés, el realista de la gente de la población de Sandwike, donde transcurre la acción, y el espiritual en el que se encuentran el hombre atormentado y la mujer acogedora.

lunes, 10 de junio de 2013

Wagner: El holandés errante

Mario Blanco, Alejandro Rodríguez y Manuel de Abajo, de 3º C, han preparado este trabajo:

Richard Wagner (1813 – 1883)

Biografía
Richard Wagner nace en Leipzig el 22 de mayo de 1813 en medio de una familia de origen modesto pero con inclinaciones artísticas. Desde muy temprana edad siente inclinación por la literatura, la cual no tiene mucha aceptación entres sus familiares, por lo que nace en él la idea de introducirse en la música, área en la que ya tomaba algunas lecciones pero no con demasiado interés. A pesar de estas clases y de otras más que tomará en el futuro, adquiere los conocimientos por su cuenta, ya que aprende directamente de las partituras de los grandes maestros como Beethoven.  

Su vida
Viaja continuamente por toda Europa y también tiene dificultad para dar a conocer sus obras pero con la ayuda de personas como Lizt y el Rey Luis II de Baviera su música llegó a todos los rincones e incluso llegó a tener un teatro para representar sus óperas en la ciudad de Bayreuth.  Muere el 13 de febrero de 1883 en Venecia

Su esposa
Cósima Liszt
Después de varios matrimonios, en 1870 se casa con Cósima Lizt, hija de su amigo Franz Lizt después de una tormentosa relación, pues ella ya estaba casada.
           
Su música
Musicalmente sus primeras obras son bastante similares a las de los compositores de la época pero luego comienza a introducir innovaciones como el Leitmotiv, lo que significa asignar una melodía que represente a cada situación o personaje a lo largo de toda la ópera.
En sus óperas incluye una plantilla de músicos mucho mayor a la de una orquesta sinfónica normal, pero su mayor interés es el de representar la “obra de arte total” incluyendo a todas las artes en sus obras. Su obra más importante es la Tetralogía El anillo del nibelungo que está compuesta a su vez por cuatro óperas: El oro del Rin (1869), La Valquiria (1870), Sigfrido (1871) y El ocaso de los dioses (1874).

El Holandes errante (1843)
Peronajes:
Personajes: Daland, un marino noruego (bajo); Senta, su hija (soprano); Erik, un cazador (tenor); Mary, nodriza de Senta (mezzosoprano o contralto); el timonel del buque de Daland (tenor); el holandés (barítono); marineros, muchachas del pueblo, las voces de la tripulación del buque fantasma.

Argumento:
Tras una tempestad que les ha apartado del puerto, Daland y su tripulación regresan a sus casas. El capitán sitúa al timonel en la guardia del barco, y éste, tras referirse a los distintos aspectos de la vida marinera, es vencido por el sueño, con lo que no ve aproximarse al inmenso barco de velas rojas del Holandés. Éste desembarca, nos explica quién es y por qué está ahí con sus marineros-muertos-vivientes: condenado a vagar por los mares, cada siete años dipone de un día para encontrar a una mujer que lo ame con absoluta fidelidad, y, así, lo redima. Después se encuentra con Daland, con quien “negocia” conocer a su hija Senta. Le ofrece riquezas y tesoros a cambio; a Daland le entusiasma la idea. Segundo acto. Senta, su criada Mary y las hilanderas en la casa de Daland. La joven doncella, en la famosa Balada, explica a todas sus compasivos deseos de redimir al Holandés (que tiene ante sí, en un retrato) amándolo.

Historia:
El holandés errante se erige como el primer gran logro dramático del autor Richard Wagner. Se suele agrupar con Tannhäuser y Lohengrin formando la trilogía de sus óperas románticas, antes de desarrollar sus teorías sobre el drama y la obra de arte total. La obra nace impulsada por el mito del judío errante, una leyenda que Wagner conoció a través de diversas lecturas, pero sobre todo a raíz de tomar contacto con una obra de Heine, las “Memorias del señor Schnabelewopski”, que desarrolla la redención por el amor del personaje. Por otro lado, la salida de Wagner y su esposa Minna de Riga vía Londres con el objetivo de llegar a París, que Wagner relata con todo lujo de detalles en su “Mi Vida”, aportó a éste una serie de imágenes visuales que después determinarían el desarrollo del Holandés.


Estructura:
La obertura introduce a los principales personajes de la ópera dentro del esquema de una forma sonata: el primer tema, representa al Holandés errante, condenado a navegar eternamente por una maldición infernal; el segundo tema,  encarna a la joven y abnegada Senta, en la que el Holandés espera encontrar su salvación. 




Al subir el telón, la música mantiene el ambiente tempestuoso de la obertura; nos encontramos en la rocosa bahía de Sandwike en la costa de Noruega. En la introducción, la tripulación de Daland se afana en amarrar el barco mientras canta ruidosamente. El marino noruego verifica que se han alejado de su ruta de vuelta a casa, envía a sus hombres a descansar y pide al Timonel que haga la guardia. El Timonel comienza una canción mientras vigila; recuerda a su novia y sucumbe al sueño tras la segunda estrofa, a pesar de las crecientes interrupciones de la orquesta que anuncia la llegada del aterrador buque del Holandés errante. En el recitativo y aria, el Holandés relata cómo después de siete años vuelve de nuevo a tierra en busca de su salvación; acompañado por turbulencias en la cuerda proclama en el Allegro molto agitato su desesperanza y anhela el Día del Juicio Final; la tripulación del buque fantasma repite en eco sus últimas palabras.
En la siguiente escena, Daland sale a cubierta, contempla el extraño buque y despierta al Timonel. El marinero noruego saluda al capitán de la misteriosa nave en el dúo, éste se presenta como “Un holandés” y le narra su desventura. Al ver la codicia de Daland, el Holandés le ofrece joyas a cambio de su hospitalidad y toda su riqueza por aceptarlo en su hogar; propone casarse con su hija y el marinero noruego no puede contener su exaltación en el frívolo Allegro giocoso. Daland acepta, el Holandés recupera la esperanza y juntos expresan su satisfacción en el solemne Allegro agitato. De repente, el Timonel anuncia que ya pueden partir y el Holandés propone al marino noruego que vaya delante; Daland hace la señal con un silbido para que larguen amarras y el acto termina con la tripulación llena de entusiasmo cantando a coro la canción del Timonel mientras zarpan.
Acto II La música enlaza directamente con el acto anterior; el entusiasta ritmo de la canción de los marineros se fusiona con la incesante actividad de la casa de Daland. Vemos a la nodriza Mary en compañía de un grupo de muchachas que esperan el regreso de sus novios marineros mientras se entretienen cantando a coro. Senta, la hija de Daland, se sitúa aparte contemplando ensimismada el retrato del Holandés errante; Mary le reprocha su indiferencia y las muchachas se burlan de ella con onomatopéyicas risotadas. La joven arremete contra su ridícula canción y les propone que Mary cante la balada del Holandés errante. La nodriza declina y Senta opta por cantarla ella misma; la balad es la pieza central de la obra y de donde derivan los temas del Holandés y Senta escuchados en la obertura.
Erik, un joven cazador que está prometido con Senta, ha escuchado el final de la balada e irrumpe horrorizado; anuncia que ya llega el buque de Daland y las muchachas salen con Mary para preparar la bienvenida de los marineros. Erik inicia el dúo  donde deplora la incierta situación de su relación con Senta. Ella trata de restar importancia a sus palabras, pero el joven relata un sueño premonitorio en el que Daland regresa con el hombre del retrato y Senta le entrega su amor; la narración, ilustrada por fagotes y violonchelos con el motivo del Holandés errante, conforma un antecedente del tipo de arioso que Wagner denominará más adelante “prosa musical”.
Al ver la reacción de Senta, Erik sale desesperado y la joven se queda pensativa cantando el estribillo de la balada que interrumpe súbitamente. El final del acto se inicia con la entrada de Daland junto al Holandés; Senta se queda hechizada al verlo. En el aria, Daland intenta convencer a la joven para que acepte al Holandés mientras subraya la dotes de su hija frente al marino extranjero. La salida de Daland marca el inicio del dúo donde al principio cada uno está sumido en sus propios anhelos; todo cambia cuando empiezan a dialogar: Senta afirma que obedecerá a su padre, el Holandés advierte a la joven del sacrificio que va a realizar y ella le jura fidelidad hasta la muerte acompañada por unos celestiales acordes repetidos en la madera. El regreso de Daland precipita el final del exultante dúo y el acto termina con un breve trío:
Senta firma su juramento delante de su padre y los tres salen jubilosos para ir a la fiesta de regreso con los marineros, mientras en la orquesta escuchamos una triunfante versión del tema de la joven.
Acto III Esa versión triunfante del tema de Senta se funde sin pausa alguna con la canción festiva de los marineros noruegos que abre el siguiente acto; la acción se sitúa esta vez en una ensenada de orillas rocosas próxima a la casa de Daland donde están fondeados los dos buques. Los marineros noruegos bailan en cubierta golpeando bruscamente con los pies en el suelo mientras cantan con tono rudo el coro
animando al Timonel a que se una a ellos. Llegan las muchachas con cestos de comida y bebida e invitan a la tripulación del Holandés a sumarse a la fiesta, pero tan sólo obtienen un misterioso silencio como respuesta. Insisten varias veces junto a los marineros y terminan recordando con sorna la leyenda del Holandés errante y su tripulación fantasma; las muchachas les entregan sus cestos y salen. Los marineros noruegos reanudan su canción con mayor algarabía pero estalla una tormenta en los alrededores del buque fantasma que desemboca en un coro sobrenatural; los marineros noruegos tratan de imponer su canción, conformando un espectacular número de doble coro, aunque al final desisten y abandonan la cubierta horrorizados entre las fantasmales risotadas de la tripulación del Holandés. Al comienzo del finale aparece Senta seguida de Erik pidiéndole explicaciones por su deslealtad. La joven niega haberle prometido fidelidad eterna y Erik canta, introducido por un solo de oboe, donde recuerda cuándo Senta le confesó su amor. El Holandés, que ha escuchado el final de la cavatina, da por perdida su salvación y decide zarpar para siempre; la situación desemboca en un breve e intenso trío donde Senta defiende su fidelidad. El Holandés le explica en un recitativo que se libra de la condenación eterna por no haberse casado todavía con él, mientras Erik busca ayuda y la joven insiste en proclamar su fidelidad. Acuden Daland, Mary junto a las muchachas y los marinos del barco; el Holandés confiesa su terrible identidad mientras su tripulación se dispone a soltar amarras. Senta cumple su palabra y se precipita al mar; la ópera termina con una versión apoteósica del tema del Holandés.

ÓPERA COMPLETA:


DOCUMENTAL SOBRE WAGNER: