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miércoles, 25 de abril de 2018

Partitura del Himno de la UEFA Champions League

Una de las partituras que más me han pedido desde hace años es la del Himno de la Champions. Pues bien, amigos futboleros, ya la tenéis aquí.


La partitura la he escrito transportando la tonalidad original para que sea más cómoda de tocar con la flauta dulce. Aparece el si bemol un par de veces (podéis comprobar aquí cómo tocarlo). En la armadura veis el sostenido en el fa pero en realidad no llega a utilizarse nunca pues cuando aparece esta nota lo hace con el becuadro (así que se toca fa natural).

Aquí os dejo el vídeo con la partitura y el acompañamiento para que disfrutéis tocándolo en casa tantas veces como queráis (o tantas como os dejen vuestros padres, hermanos, vecinos...):



Con el acompañamiento se puede seguir muy bien y es fácil contar los compases de silencio, así que espero que no tengáis problema y podáis tocarla entera.

Si alguien está interesado en saber algo más sobre esta pieza musical, decir que fue compuesta por Tony Britten en 1992. La letra combina el inglés, el alemán y el francés. Aquí os dejo la versión original completa con el texto y la traducción al castellano (ojo, la partitura que he subido está en otra tonalidad, por lo que no sirve para tocar con las grabaciones originales de la UEFA).



En realidad, y esto es importante, la música está basada en una obra del compositor alemán Georg Friedich Händel (1685-1759) llamada Zadok the Priest. Ésta fue escrita para la ceremonia de coronación del rey Jorge II de Inglaterra, lo que explica el carácter que tiene la música.
Os dejo un vídeo con la obra de Händel y juzgad si se parece o no al Himno de la Champions:

miércoles, 28 de agosto de 2013

A cuento de una operación de miopía...

Después de dudarlo durante mucho tiempo, mañana me atreveré a ponerme delante de un láser que, espero, elimine la miopía que me acompaña desde la infancia. Las últimas semanas no he podido evitar buscar cómo ha evolucionado la técnica de la operación, porcentajes de éxito y todo tipo de vídeos que debería haber evitado ver... Y al hilo de todo esto, he recordado la historia de la operación de vista a la que se sometieron dos de los más grandes genios de la música:

J. S. Bach en 1750
J. S. Bach (1685-1750) fue miope la mayor parte de su vida y en los últimos años tuvo serios problemas de cataratas. Para intentar solucionarlos se puso en manos de un afamado "cirujano" inglés especialista en cuestiones oculares (al menos eso debía decir él). 
El amigo John Taylor, que así se llamaba el doctor, atendió a Bach en el invierno de 1749-1750. Le operó una primera vez y al parecer, la precisión de su bisturí (que en realidad debía ser más una espada que otra cosa) no fue la deseada y empeoró la visión de su paciente de manera desastrosa. El afamado oculista decició "retocar" su intervención y operó una segunda vez al música alemán. Con este segundo inento dejó ya ciego del todo a Bach, quien moriría meses más tarde, señalando algunos las infecciones derivadas de las intervenciones en sus ojos como detonante final de la misma.

John Taylor, el buen doctor

Se podría pensar que una mala tarde la tiene cualquiera, ¿no? Pues resulta que John Taylor tuvo al menos dos.

G. F. Haendel
No mucho tiempo más tarde, otra de las figuras fundamentales en la historia de la música, G. F. Haendel (1685-1759) cayó en manos de Taylor. Éste decidió operarle para eliminar sus problemas de visión pero, como seguro que ya os oléis, no sólo no mejoró nada sino que Haendel perdió definitivamente la vista.
Tiene gracia que después de estas experiencias, el "experto" cirujano se atreviese a escribir un libro con el título de "Quien da vista, da vida".



Bueno, sólo me queda esperar que el espíritu de Taylor no se manifieste mañana durante mi intervención y todo marche según lo previsto.

Nos vemos (ojalá) pronto!!!


Imágenes tomadas de wikipedia

lunes, 4 de abril de 2011

Vivaldi "a capella"

Con la llegada de la primavera me pasaron un vídeo que quiero compartir con vosotros. Se trata  de una versión “a capella” del primero de los cuatro conciertos para violín conocidos como “Las cuatro estaciones” de Antonio Vivaldi (1678-1741).


A capella” viene a traducirse “como en la capilla” y en general todo el mundo sabe que significa cantar sin acompañamiento instrumental. El origen de esta expresión se remonta a las capillas musicales, que eran el conjunto de músicos que trabajaban para una determinada institución o persona importante. Así, durante el Renacimiento se generalizaron por Europa las capillas musicales en catedrales, iglesias y las de los reyes o nobles. Sin embargo en estas capillas sí había instrumentos, por ejemplo, Antonio de Cabezón fue organista en la Capilla Musical de Carlos I y en la de Felipe II. Así pues, para entender la expresión “a capella” se debe explicar que estas capillas musicales solían estar formadas por tres grupos de intérpretes: el Coro,  que interpretaba el Canto Gregoriano, los Ministriles o instrumentistas y la Capilla propiamente dicha, que eran los encargados de interpretar las piezas musicales polifónicas. Justamente aquí encontramos el origen de la expresión cantar “a capella”.

Para componer “Las cuatro Estaciones” Vivaldi se inspiró en cuatro sonetos que describen cada una de las estaciones del año. El que corresponde a la primavera es el siguiente:

LA PRIMAVERA
Llegó la primavera y jubilosas
la saludan las aves con alegre canto,
en tanto que las fuentes, con los soplos de los céfiros,
discurren con dulce murmullo.
Vienen cubriendo el aire con negro manto
los relámpagos y los truenos a anunciarla, electos;
después, al callar éstos, los pajarillos
vuelven de nuevo a su sonoro encanto.
Y después, sobre el florido, ameno prado,
al caro murmullo de frondas y plantas,
duerme el cabrero con el perro fiel a su lado.
Con el festivo son de la pastoril siringa
bailan Ninfa y Pastor bajo el amado techo
de la primavera en su brillante aparecer.

Si queréis escuchar “La Primavera” en su versión original para violín y orquesta de cuerda, dudo que haya una interpretación más recomendable que la de Fabio Biondi con La Europa Galante. Disfrutadla.



lunes, 24 de enero de 2011

Variaciones Goldberg, un maravilloso somnífero

Una de las obras para teclado más conocida de Johann Sebastian Bach (1685-1750), es la serie llamada “Variaciones Goldberg” (el nombre original fue el de Aria con variaciones diversas para clave con dos teclados). Esta obra nació de un encargo realizado por parte del Conde Hermann Carl von Keyserlingk, quien debía sufrir problemas frecuentes de insomnio. El Conde decidió encargar a Bach una composición especial para que esas noches en las que se desvelaba su clavecinista particular las interpretase para entretenerle e intentar conciliar el sueño (es lo que tiene que no existiera ni la radio ni los reproductores MP3…). El nombre del clavecinista que trabajaba para él era Johann G. Golberg, razón por la cual la composición del célebre compositor alemán quedó bautizada como “Variaciones Goldberg”. El Conde Keyserlingk debió quedar satisfecho con el resultado pues se sabe que pagó por la obra la cantidad de dinero que Bach solía ganar en todo un año de trabajo.
La obra está compuesta por un aria inicial y 30 variaciones sobre la misma base armónica en las que reaparecen los temas sugeridos en el aria del comienzo. Al final se interpreta el aria da capo, es decir, se vuelve a tocar el aria inicial, normalmente con algunas modificaciones que los intérpretes introducen con libertad.

El  vídeo que he elegido para ilustrar esta entrada nos lleva a la versión al piano más conocida y mágica de esta obra, interpretada por el excéntrico y genial Glenn Gould (de quien habrá que escribir una entrada algún día).  En él escuchamos el aria y las primeras variaciones de la obra interpretadas en un estudio por el pianista canadiense. Hacia el minuto 7:10 de la reproducción se aprecia la dificultad de algunas variaciones de la obra y se puede uno asombrar con la exquisita técnica de Gould.



Si conocéis la versión cinematográfica de  “El silencio de los corderos” sin duda recordaréis que el enigmático y culto Doctor Hannibal Lecter escuchaba con un viejo reproductor de cassette una pieza interpretada al piano. Era precisamente el aria que inicia estas variaciones (en youtube se encuentra sin problemas la captura de la película donde se aprecia el detalle).

Portada original de la primera edición de las Variaciones Goldberg


Las imágenes de esta entrada han sido tomadas de wikipedia.